domingo, 27 de enero de 2013

Renacer

Son la 01:50 a.m. en la computadora del domingo 27 de enero del año 2013. Los últimos días han sido creativos pero reservados, han sido felizmente pasivos.
Recordé las pequeñas grandes maravillas que me hacen sonreír, sentirme viva. Y agradezco a Dios por ello.
    Soñé que era quien quería ser, que era capaz de luchar por lo que creo y quiero, y que ganaba esa ardua batalla. [Suena el mugroso reloj y me desconcentra un poco. Ese chillido me desespera. Por fin se calla]. Vuelvo a donde estaba.
    Lejos de mis múltiples quejas que son muchas diario, tengo infinidad de asuntos magníficos en mi cotidianidad. Puedo respirar, sentir el aire, el cansancio, la satisfacción y la frustración, puedo sentir muchísimas emociones y eso me da vitalidad.
    He estado bajando música en otros idiomas, además de mucha de antaño, sobre todo boleros. Soy una antigua, cursi y de más, pero me gusta lo que soy.
    También me he puesto a recapitular imágenes que no tienen sentido y respirando hondo porque mi mente también tiene visitas de otras que me hacen sentir tan bien, pero son parte de mi existencia.
    Debería reunir a varios personajes de mi pasado, no es verdad, es mera habladuría, se me ocurrió escribirlo solamente por el hecho de que recordé que mucho de lo que soy, lo he sido siempre y apenas me doy cuenta de ello. Pero sin duda, aunque en esencia sigo igual que mucho antes, también he cambiado un buen, y para ser precisa, no en todo para bien.
    En fin (siempre digo en fin para un punto final). Estoy contenta con lo que tengo, tal vez no satisfecha, no les voy a mentir, pero de que he disfrutado y aprendido mucho, eso que ni qué. (Creo que he abusado en demasía de la palabra ‘mucho’jeje).
    Estoy sonriendo sola frente al monitor, lo cual no es raro para mí después de las últimas semanas. El reloj del monitos maraca las 2.02 a.m. y mi mamá no tarda en gritarme de nuevo que ya vaya a dormir. Tengo sueño, pero siendo sincera no tanto, primero tal vez me pinte las uñas y ponga una mascarilla y luego por fin obedezca. Posiblemente es porque me convertí en una testaruda, o tal vez se deba a que siempre lo he sido y apenas me he dado cuenta de ello. Bonsoir!

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