se cumple el inicio de los veintitantos meses más nefastos de mi existecia. Ahora que puedo mencionarlo sé que lo estoy superando.
Durante ese lapso me cuetioné tantas cosas, no entendía por qué no me gustaban las mismas que a la demás gente, luché contra las personas incluso contra mí por tratar de llenar expectativas que no eran las mías, sentí que la vida me dio la espalda al arrancarme seres que yo quería estuvieran conmigo cada instante.
Lloré mucho, cada noche abrazaba mi almohada y la mojaba con lágrimas de desconcierto, frustración y miedo, hasta que después quise hacerme la fuerte y contener el llanto lo mejor posible, cuando quise llorar ya no podía...
Hubo más acontecimientos que todos mis demás años juntos, al menos así es como lo sentí yo. Sufrí como hija, como mujer, como profesionista y como ser humano, en todos los aspectos y lo hice con cada trozo de mi ser. Descubrí con quienes puedo contar y eso, es lo mejor que me ha traído todo esto.
Afortunadamente el día de hoy puedo decir que eso que me hizo desfallecer ha valido la pena, porque ello le dio a mi vida una sacudida que me hizo perder el equilibrio, algo que siempre tuve y a lo que estaba acostumbrada, pero la vida no es siempre así.
Hace un par de meses colpsé por completo y las preguntas retumbaron en mi interior mostrando como por arte de magia las respuestas, y esas, siempre están dentro de uno.
Comprendí que no tengo que acatar las sugerencias de unos cuantos como reglas de vida y que ser yo implica luchar por lo que creo y quiero. Ha vuelto mi concentración y mi buena memoria (poco a poco), tuve una extensa conversación con alguien que en parte sirvió de brújula para redireccionar mis pasos, y se lo agradezco con el alma.
Explicaciones no tengo que darselas a nadie, les entrego a cambio mi respeto y cariño, mi confianza se va ganando y la propia ya la recuperé. La pregunta no es ¿por qué? ahora es; 'si Dios me dio ese don y la pasión, ¿por qué no?'.
Esto que ven es lo que soy, sin máscaras ni poses, la que tiene fe en Dios y también hormonas, la que no sabes de qué color traerá el cabello la próxima ves que la veas, la que un día sale en tenis y sin maquillaje y al siguiente en falda y tacones, la que sin importar qué suceda se la vive tarareando canciones y anotando sus locura en lo que tenga a la mano.
Durante ese lapso me cuetioné tantas cosas, no entendía por qué no me gustaban las mismas que a la demás gente, luché contra las personas incluso contra mí por tratar de llenar expectativas que no eran las mías, sentí que la vida me dio la espalda al arrancarme seres que yo quería estuvieran conmigo cada instante.
Lloré mucho, cada noche abrazaba mi almohada y la mojaba con lágrimas de desconcierto, frustración y miedo, hasta que después quise hacerme la fuerte y contener el llanto lo mejor posible, cuando quise llorar ya no podía...
Hubo más acontecimientos que todos mis demás años juntos, al menos así es como lo sentí yo. Sufrí como hija, como mujer, como profesionista y como ser humano, en todos los aspectos y lo hice con cada trozo de mi ser. Descubrí con quienes puedo contar y eso, es lo mejor que me ha traído todo esto.
Afortunadamente el día de hoy puedo decir que eso que me hizo desfallecer ha valido la pena, porque ello le dio a mi vida una sacudida que me hizo perder el equilibrio, algo que siempre tuve y a lo que estaba acostumbrada, pero la vida no es siempre así.
Hace un par de meses colpsé por completo y las preguntas retumbaron en mi interior mostrando como por arte de magia las respuestas, y esas, siempre están dentro de uno.
Comprendí que no tengo que acatar las sugerencias de unos cuantos como reglas de vida y que ser yo implica luchar por lo que creo y quiero. Ha vuelto mi concentración y mi buena memoria (poco a poco), tuve una extensa conversación con alguien que en parte sirvió de brújula para redireccionar mis pasos, y se lo agradezco con el alma.
Explicaciones no tengo que darselas a nadie, les entrego a cambio mi respeto y cariño, mi confianza se va ganando y la propia ya la recuperé. La pregunta no es ¿por qué? ahora es; 'si Dios me dio ese don y la pasión, ¿por qué no?'.
Esto que ven es lo que soy, sin máscaras ni poses, la que tiene fe en Dios y también hormonas, la que no sabes de qué color traerá el cabello la próxima ves que la veas, la que un día sale en tenis y sin maquillaje y al siguiente en falda y tacones, la que sin importar qué suceda se la vive tarareando canciones y anotando sus locura en lo que tenga a la mano.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario