martes, 12 de abril de 2011

DeCiSiOnEs

Estando a la expectativa respecto a mi propia existencia, me inmiscuí entre mis diáfanos y absurdos pensamientos. Quise comprobar que soy capaz. Y no comprobarselo a cualquier persona con tal de ganar un lugar en sus vida (mente o corazón), sino para desmóstrarme a mí que (chinado, ya estoy viejonota) soy capaz de tomar sabias decisiones y que sé qué es lo mejor para mí.
¡Con un caramba! Si trabajo cuesta decidir qué es bueno o no, pero ¡me vale un rábano! Por ejemplo, tuve el fin de semana para tomar ciertas decisiones, a lo que llegué fue que no estoy preparada para ello, y la idea me excita, me apasiona, me hace hervir la sangre... pero no estoy lista aún... así soy yo, si no estoy preparada para algo con total plenitud de alma, mejor no lo hago.
Hace unos días, escribí que no me gustaban las decisiones. Y no me gustan. Me choca que me pongan a elegir entre dos acontecimientos (personas, lugares, cosas) que me gustan demasiado, que me hacen feliz, que alimentan mi ser... y, la mayoría de la gente pensó que hablaba de dos hombres. ¡Por favor! Claro que me gustan los chicos pero, no son todo para mí, lo que puse esa ocasión al igual que el párrafo anterior fue por decisiones que tenía que tomar respecto a asuntos perso- profesionales.
Aunque pensándolo bien, no estaría mal decidirme por alguien pero, no estoy preparada. Quisiera ser una Mary Shelley cualquiera y experimentar con trozos de mis amigos para intentar hacer el hombre a  mi medida: la caballerosidad de este, la tolerancia de aquel, lo buena vibra de aquel otro, bla, bla, bla, pero, lamentablemente no se puede. Así que mientras correré libre como el viento,  hasta el infinito y más allá. por lo pronto, esa es la decisión tomada con ese respecto.
Ahora bien, (¡son casi la una de la madrugada, no inventen! con razón tengo sueño) que si de decisiones se trata, puedo decirles con total libertad que tomé la perfecta decisión de ser quien soy, a quien le guste bien y si no, también. A su vez, decidí que dejaré de ser tan guarra como últimamente lo he venido siendo, volveré a ser 'tiernamente perversa', nada más. También intentaré mejorar la condición física de mi cerebro y alma, que buena falta les hace. Al parecer, ya mi memoria está dando señales de vida y me está dejando recordar cosas que creí había desterrado jajaja, ah decidir que información sirve y qué se va a la basura. Eso, aplica igual para sentimientos y personas. Ya no tendré espacios ocupados con asuntos inservibles. ¡Decidido!

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