Creo que jamás presté atención al instructivo de un corrector de tinta como lo hice hoy, a pesar de haberlo leído muchas veces. Decía; "Instrucciones: 1. Agítese bien antes de usarse 2. Presione suavemente sobre el área a corregir 3. Deje de presionar y extienda las gotas con su punto rollerball. (Vuelva a presionar si es necesario). Advertencia: El ingerir o inhalar intencionalmente el contenido puede ser perjudicial para la salud. Producto flamable. Mantengase fuera del alcance de los niños."
Parecía hablarme, sonaba tétrico y hasta me dio un poco de miedo. Y es que todo parece decirme algo. Para empezar, ¡claro que grité! y desde luego quise corregir mis errores presionando suavemente pero dejé de hacerlo y extendí mi yo... luego me dice que daña si lo hago a propósito ¡cómo si hacerlo sin querer no dañara!, después me sale conque es flamable, ¡desde luego! si no, no me estuviera quemando, y al final me topo con la lejanía de los niños ¡cómo si eso no doliera!
Ahora que me doy cuenta, no debería sentirme atrapada con las palabras que rodean tu forma tubito infame, eres sólo una cosa y las cosas no hablan aunque así me parezca. Tú no corriges nada aunque así lo quisiera. Viviré pues con mis muchos errores y fatales consecuencias. ¡Ojalá con tu líquido blanco borrara los momentos! ¡Ojalá pudiera hacerlo también con los recuerdos!... pero no es posible :( ¡Con una chingada! Debería ser posible.
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