No sé qué pasa, que cuando pasa que pasa, lo que pasa, pasa que lo que tenías previsto ya no es lo que en realidad buscas, ya no te satisface ni te hace tanta falta como una vez pensabas... no sé si esto me esté pasando sólo a mí, o a todo mundo le pasa, pero me choca pasar de una realidad a otra.
Estoy asustada, no por lo que pasa porque de todas maneras va a pasar pero, lo que pasa es que deseo cosas que antes no deseaba, quiero vivir momentos que antes no quería, digo palabras que antes no pronunciaba, pienso lo que jamás me hubiera atrevido a pensar, anhelo afectos antes imperceptibles en mi existencia... soy lo que antes ni siquiera me atrevería haber sido.
No soy yo, soy la otra yo de mí, mi alter ego metida en mi yo mismo, soy la otra cara de mi propia moneda, soy la página volteada de la novela que escribo día con día, soy el ingrediente de la receta que con esmero he cocinado durante los años de mi vida, soy un engendro mental, efusivo y sentimental de lo que mi rumbo ha ido preparando cada amanecer que se presenta. ¡Estoy mutando! Y cada día más.
Motivo para asustarme no encuentro ninguno pero, es inevitable, soy una mutante, casi- casi como las tortugas ninjas, o como los power ranger, o como cualquier otra entraña extraña que lucha por ya no sentirse extraña entre la diversidad de mundos a los que pertenece pero que sin duda alguna, también despertenece. Muchas veces no me entiendo yo misma, otras tantas ni siquiera trato de hacerlo y es que a veces pienso que es mejor no entender sino vivir y gozar viviendo, pensar debería pasar a segundo plano en la mayoría de los casos, pero pensar es lo que me jode la vida casi todos los días. Cuando digo que estoy mutando, de hecho lo hago no con una transformación física como lo he venido haciendo desde hace no sé cuántos años atrás, cuando digo que estoy mutando, es porque la principal mutación que encuentro es en mi visión de las cosas que rodean mi existencia, mi sentir, mi pensar, mi todo interno.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario