Usted que disfruta de gozar sus fines de semana curándose la cruda aplatanado todo el día donde le dieron permiso sus piernas, o aprovecha para poner orden al cochinero que no pudo organizar ni limpiar el resto de la semana por andar trabajando...
Asté que le dan hartas ganas de irse de día de campo, de compras o ser buen cristiano y ya no sabe en que gastar sus noches de domingo sin nacademias ni Rul Velasco (que alguien lo reviva s'il vous plaît), ya llegó Televisa pa' hacer del dormingo un viernes cualquiera, pero con la desventaja que el lunes no es san lunes... a menos que sea maistro de obra o un Garfield cualquiera.
Ya sé, Televisa jode la vida de millones de televidentes namás porque no tiene quiénes quieran meterse en casas que vigilan sus pasos ni bailar o cantar hasta conseguir fama después de inventarse rumores para destacar entre los demás. Pero eso, queridos amigos, compañeros, conocidos, no es culpa de dicha empresa televisiva... así que si quieren mentarsela a alguien les diré a quién.
Los verdaderos culpables de que las telenovelas se terminen en domingo, y no en viernes como no han venido acostumbrando durante décadas enteritas, no es culpa de Raúl Velasco por haber muerto, ni de que los rialitichou sean un fiasco que ya todos conocemos, es de las panificadoras. Así es señores, todo esto se ha venido desencadenando por culpa de las panificadoras.
¿Qué por qué lo digo? ¡Simple! Las camionetas que venden pan a mitad de la tarde- noche tenían el atino de fastidiar en el momento justo y echaban a perder cualquier final. Cuando iban a declarar algún secreto oculto, aparecía la panificadora y su bocina a todo lo que da... Tu verdadera madre es: (8) La Patita Polola (8)... Entonces cuando me arrepentí de dejarte en el orfanato, iba a ir por ti pero llegó (8) El Panadero con el pan, el panadero con el pan (8) y me lo impidió... -Ella te engaña -¿Con quién? -No te lo puedo decir -Dímelo -Está bien -¡Dímelo!- Con (8)Pan Kairo (8)
Así que ya saben la verdadera razón por la cual las telenovelas terminan en domingo, no, repito, no es para que tengamos que desenfadarnos después de asolearnos en el parque con la familia, ni porque ya no haya cantantes buenos que quieran hacer cada semana un concierto para darse a conocer, ni porque no haya gente hambrienta de fama capaz de hacer lo que sea por salir en la tele. Los verdaderos y únicos culpables son las empresas panificadoras que el día que descansan, son los domingos. Ana Orozco habló!
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