Hace no sé cuánto tiempo que no tomo muchas fotos como solía hacerlo, no tengo la menor idea de a qué se deba, simplemente... no me siento cómoda por muchos factores.
Veía los álbumes que tengo y se me hizo raro darme cuenta que, efectivamente, mis fotografías son viejas, qué digo viejas, viejísimas!
Los recuerdos no pueden encerrarse en un papel ¿o sí? Al editar los archivos de mi pc, descubrí fotos que no recordaba, momentos que no recordaba, emociones... que hace tanto no sentía ¡malditas fotografías! -pensé. ¿Cómo pueden transportarnos a ese día y hacer que nuestro universo vuelva a ser por un instante como se fue en aquel? ¿Cómo sentir las emociones como con un botón que retrocede el tiempo y lo vuelve a echar a andar? Simultaneamente vinieron tantas cosas: la ropa que traía, el corte y color de cabello que ignoraba había tenido, todos esos mínimos detalles (aparentemente) que surgieron al darle click a esa imagen.
No sé si ser fotógrafa de recuerdos memorables sea buena idea, muchas veces mi memoria tiene más álbumes que las que tengo impresas o en la red pero, también es cierto, que muchas veces quisiera mi mente dejara de fotografiar cada detalle inútil que parece atiborrar en demasía mi cerebro inerte en el recuerdo.
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