Alguna vez en una clase de la universidad nos dijeron el origen de la frase "dorar la píldora", el cual viene de tiempos remotos en que las pastillas tenías un sabor feo y amargo (aún muchísimas) y, los boticarios para disminuir ese sabor tenían a bien rebozarlas en una sustancia azucarada dorada que cumplía con su labor (me imagino como una especie de caramelo).
Pues bien, algo así nació la expresión esa, de algo tan común y, es curioso cómo después de muchos años la farmacéutica ha ido renovándose: capa entérica, gel, efervescencia… y, nosotros seguimos cayendo ante una falsa sonrisa, antes palabras dulces y aduladoras, es increíble lo inteligentes que somos en tantos aspectos y lo ingenuos que seguimos siendo en otros, como dejarnos dorar la píldora, a sabiendas o no.
Día treinta, febrero 13 del 2020.
jueves, 13 de febrero de 2020
miércoles, 12 de febrero de 2020
Libro.
Se quedó un momento en blanco, impávido ante el papel y con la pluma en la mano, había puesto un punto, no estaba seguro de poner dos más y quedar en suspenso, no supo si quería seguir o si sería el final, decidió que era final y aparte, porque la historia continuaría, pero ese libro ya estaba terminado.
Día veintinueve, febrero 12 del 2020.
Día veintinueve, febrero 12 del 2020.
martes, 11 de febrero de 2020
Trigo.
De niña siempre tuvo el cabello dorado y largo, su madre peinaba su lacia cabellera sentada en las escaleras de la entrada mirando el atardecer en esa vieja casa de campo en medio de la nada.
- Tienes el cabello como todos estos campos de trigo que nos rodean.
Le decía amorosa mientras pasaba el cepillo una y otra vez, en una ocasión empezó a jugar con su melena y le hizo varias trenzas, sonrió satisfecha porque tal trenzado semejaba a las espigas de trigo que tanto le fascinaban.
La cabellera de la pequeña niña brillaba con el sol de aquella tarde, era el plantío más bonito de todo el campo, el único que andaba de un lado a otro, mientras los trigales bailaban meciéndose a merced del viento como alabando al sol que se ocultaba entre los cerros, la niña corría entre ellos con los brazos abiertos, creyéndose una de ellos, sintiéndose feliz.
Día veintiocho, febrero 11 del 2020.
- Tienes el cabello como todos estos campos de trigo que nos rodean.
Le decía amorosa mientras pasaba el cepillo una y otra vez, en una ocasión empezó a jugar con su melena y le hizo varias trenzas, sonrió satisfecha porque tal trenzado semejaba a las espigas de trigo que tanto le fascinaban.
La cabellera de la pequeña niña brillaba con el sol de aquella tarde, era el plantío más bonito de todo el campo, el único que andaba de un lado a otro, mientras los trigales bailaban meciéndose a merced del viento como alabando al sol que se ocultaba entre los cerros, la niña corría entre ellos con los brazos abiertos, creyéndose una de ellos, sintiéndose feliz.
Día veintiocho, febrero 11 del 2020.
lunes, 10 de febrero de 2020
Fotografía.
Una fotografía, abrazados, sonriendo, en aquella feria, esa fotografía aprobada por ambos (en que los dos lucían bien), tomándose de la cintura, ella sentada en un banco alto, él parado a su lado, ella reposando ligeramente su rostro en el pecho de él, posando con una sonrisa auténtica como auténticos eran los momentos juntos, tomada con el celular de él, una promesa de pasársela después, una única vez que ella vio esa fotografía, mil veces de "la tengo guardada en la computadora", una vez de "la verdad no te la voy a pasar, cuando muera será tu herencia", una fotografía que jamás se imprimió ni puso en un marco, una promesa que jamás se cumplirá, porque lo que hubo entre ellos murió mucho antes que uno de dos.
Día veintisiete, febrero 10 del 2020.
Día veintisiete, febrero 10 del 2020.
domingo, 9 de febrero de 2020
Techo.
Todos tenemos un techo que nos cobija del que no siempre estamos consientes, ese manto azuloso con estrellas que inspira a poetas y artistas, o, ese enorme lienzo azul claro que se pinta de colores en el ocaso y que en el día se reviste de nubes y los rayos del sol, ese techo que es más visto y disfrutado por niños queriendo encontrar forma a las bolitas de algodón que ahí se encuentran. Otros, por desgracia no todos, contamos con un techo que nos cubra del frío, del sol, de la lluvia, de las inclemencias del tiempo, uno hecho de madera, cartón, lámina, fibra de vidrio, ladrillos, cemento o hasta vidrio, según el poder adquisitivo y la extravagancia. Pero, ese techo no se compara al primero, sí, nos conforta, respalda y da esa sensación de cuidado pero, ¿qué sentido tiene llegar un día y sólo poder ver hacia arriba postrado en una cama?, ¿qué sentido no ver el techo que Dios nos regala cada día y que siempre cambia si no volteamos a verlo?, ¿de verdad esperaremos a ansiar mirar otra cosa, a mirar las nubes y estrellas mutando que sólo ese pedazo de concreto, si es que a eso llegamos?
Nunca volteamos arriba, o casi nunca, ni para ver el techo de nuestra habitación o de alguna parte de nuestra vivienda, a excepción claro de cuando hay una gotera, tampoco vemos techos ajenos más que de museos o iglesias, o, al menos yo sí, pero en serio, se sorprenderían de la magnificencia que hay arriba.
Día veintiséis, febrero 09 del 2020.
Nunca volteamos arriba, o casi nunca, ni para ver el techo de nuestra habitación o de alguna parte de nuestra vivienda, a excepción claro de cuando hay una gotera, tampoco vemos techos ajenos más que de museos o iglesias, o, al menos yo sí, pero en serio, se sorprenderían de la magnificencia que hay arriba.
Día veintiséis, febrero 09 del 2020.
sábado, 8 de febrero de 2020
Avión.
Julio se acomodó los lentes y el cinturón, sabía que era un vuelo riesgoso, hacía viento y cada vez se nublaba más, aún así siguió adelante, abrió la puerta del patio y con fuerzas lanzó el avión de papel que después de muchos intentos por fin pudo doblar y hacer que uno volara, en su imaginación era el mejor piloto, al ver el avión sacudiéndose por el aire que lo sacudía se sentía victorioso. Cuando empezó a llover y el avioncito se desplomó a una pileta que había donde los pájaros tomaban agua… "debí haber hecho un modelo híbrido por si había acuatizaje", pensó y se metió a ver la televisión.
Día veinticinco, febrero 09 del 2020.
Día veinticinco, febrero 09 del 2020.
viernes, 7 de febrero de 2020
Puerta.
Dicen, que no es ladrón el que entra por la puerta, tal vez sea cierto. No podemos renegar con alguien más que con nosotros mismos por tender en charola de plata lo que poseemos a alguien que quizá no lo aprecie del todo, que lo tome y se lo lleve, sí, pero no para tratarlo bien o valorarlo, así pasa con lo que guardamos en nuestro interior. Nos hartamos de abrirnos y decidimos dar un portazo fuerte y firme, que de nada sirve porque sacamos copia de la llave que la abre o, la ponemos bajo el tapete o escondemos en una maceta pero, no tiene caso llamarle escondite a algo que se comparte con alguien que no es el dueño, el "escondrijo secreto" deja de serlo y abre paso a cualquier intruso (aunque no lo parezca), para darle la bienvenida y entrar cuando se le plazca. Y, tampoco hay que cerrarla con protecciones exageradas o vivir con la puerta entreabierta, colocarle una mirilla sería suficiente.
Día veinticuatro, febrero 07 del 2020.
Día veinticuatro, febrero 07 del 2020.
jueves, 6 de febrero de 2020
Agua.
De tu boca a mi boca
De tu piel a mi piel
Erosionando en ambos
En plena candidez
Arrastrándose en ello
En sus corrientes aguas
Apaciguándose
En su quieto vaivén
Satisfaciendo sed
Refrescándose con la mirada
Sellando la compuerta
De la presa
Que hemos construido
Desbordándose
Sin cruzar palabra
Recorriendo río abajo
Y descubrir los mares
Y el ímpetu de sus caudales
Las cascadas
Dejando caer el agua
Hasta perderse
En su espuma
En su brisa
En el manantial
De las almas.
Día veintitrés, febrero 06 del 2020.
De tu piel a mi piel
Erosionando en ambos
En plena candidez
Arrastrándose en ello
En sus corrientes aguas
Apaciguándose
En su quieto vaivén
Satisfaciendo sed
Refrescándose con la mirada
Sellando la compuerta
De la presa
Que hemos construido
Desbordándose
Sin cruzar palabra
Recorriendo río abajo
Y descubrir los mares
Y el ímpetu de sus caudales
Las cascadas
Dejando caer el agua
Hasta perderse
En su espuma
En su brisa
En el manantial
De las almas.
Día veintitrés, febrero 06 del 2020.
miércoles, 5 de febrero de 2020
Blanco.
Lo que siento por ti es blanco, puro, transparente, no ha habido amor que sienta igual, se ha teñido de rojo con pasión desbordante, de rosa por la ternura y la amistad, de tonos grisáceos o negros cuando entristezco, enfurezco, me encelo… pero siempre el fondo es blanco, siempre blanco sin importar las vetas que lo tiñan. Porque, he preferido tenerte lejos con tal de que estés bien, porque pido por tu felicidad aunque sepa que no es a mi lado, porque no he pedido a Dios tanta alegría para nadie (¡y vaya que lo pido para muchos!), como le he implorado te la de a ti.
Día veintidós, febrero 05 del 2020.
Día veintidós, febrero 05 del 2020.
martes, 4 de febrero de 2020
Fruta.
Todo empieza con una semilla, como todo, unas más diminutas que otras y al final, si bien va, todo produce frutos, florea, con diferentes tiempos, a diferentes ritmos, en distintas temporadas… Nada da el mismo fruto si se es diferente, los olivos dan aceitunas; los cerezos, cerezas; los naranjos, naranjas y así… No puede un papayo pretender dar peras, debemos ser consientes que no podemos dar lo que no hemos sembrado, no puede florecer lo que no se riega constantemente, mucho menos dar frutos. Todos quisiéramos ser una suculenta fruta que agrade a todos pero, para gustos los colores y, también de ello hay que estar consientes, habrá a quienes le demos lo mismo, a quien ni siquiera soporte escuchar de nosotros y otros, a quienes fascinemos, no olvidemos regar diario nuestra plantita interior para compartir la fruta que hay en cada uno pero, también hay que cuidar de no ser fruto de tentación de otros plantíos.
Día veintiuno, febrero 04 del 2020.
Día veintiuno, febrero 04 del 2020.
lunes, 3 de febrero de 2020
Estrella.
Pequeña luz de mi alma
Luz que me llena de calma
Que entra por la ventana
Y que reposa en mi cama
Con su fulgor luminoso
Que espanta lo tenebroso
Iluminando el camino
De los reyes valerosos
Siguiendo a la más potente
A la estrella más radiante
Incansables caminantes
Encontrando al omnipotente.
Día veinte, febrero 03 del 2020.
Luz que me llena de calma
Que entra por la ventana
Y que reposa en mi cama
Con su fulgor luminoso
Que espanta lo tenebroso
Iluminando el camino
De los reyes valerosos
Siguiendo a la más potente
A la estrella más radiante
Incansables caminantes
Encontrando al omnipotente.
Día veinte, febrero 03 del 2020.
domingo, 2 de febrero de 2020
Muerte.
Dormía profundamente cuando se apareció, él, pareciera que sintió su presencia, sin abrir los ojos sonrió con gran ternura, con la boca cerrada, ella se acercó a él y le dio una cálida y al mismo tiempo helada caricia, él suspiró, se inclinó sobre él como para aspirar su aliento, el último, él entre abrió los ojos y los labios, la imagen de la muerte se impregnó en sus pupilas, le dio un beso en la frente, y su alma se llevó.
Día diecinueve, febrero 02 del 2020.
Día diecinueve, febrero 02 del 2020.
sábado, 1 de febrero de 2020
Pañuelo.
Dije, "la vida es un pañuelo", "con mocos", dijeron al unísono Montse y Natascha, tienen razón y, a veces ese pañuelo está mojado de lágrimas o arrugado y sucio o, limpio, bien doblado pero sin ser usado, en un cajón.
Alguna vez también tuve etapa de pañuelo, por algo extraño en el universo era la persona indicada de conocidos y desconocidos para descargar en mí la suciedad que poseían en el interior, para secar sus lágrimas, la metáfora de decir que el mundo es tan pequeño que cabe dentro de un trozo de tela es ambigua, sabemos nada de todo y de todo un poco, la vida misma lo es, nosotros lo somos, y, a veces, sólo somos un pañuelo desechable.
Día dieciocho, febrero 01 del 2020.
Alguna vez también tuve etapa de pañuelo, por algo extraño en el universo era la persona indicada de conocidos y desconocidos para descargar en mí la suciedad que poseían en el interior, para secar sus lágrimas, la metáfora de decir que el mundo es tan pequeño que cabe dentro de un trozo de tela es ambigua, sabemos nada de todo y de todo un poco, la vida misma lo es, nosotros lo somos, y, a veces, sólo somos un pañuelo desechable.
Día dieciocho, febrero 01 del 2020.
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