Dije, "la vida es un pañuelo", "con mocos", dijeron al unísono Montse y Natascha, tienen razón y, a veces ese pañuelo está mojado de lágrimas o arrugado y sucio o, limpio, bien doblado pero sin ser usado, en un cajón.
Alguna vez también tuve etapa de pañuelo, por algo extraño en el universo era la persona indicada de conocidos y desconocidos para descargar en mí la suciedad que poseían en el interior, para secar sus lágrimas, la metáfora de decir que el mundo es tan pequeño que cabe dentro de un trozo de tela es ambigua, sabemos nada de todo y de todo un poco, la vida misma lo es, nosotros lo somos, y, a veces, sólo somos un pañuelo desechable.
Día dieciocho, febrero 01 del 2020.
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