Julio se acomodó los lentes y el cinturón, sabía que era un vuelo riesgoso, hacía viento y cada vez se nublaba más, aún así siguió adelante, abrió la puerta del patio y con fuerzas lanzó el avión de papel que después de muchos intentos por fin pudo doblar y hacer que uno volara, en su imaginación era el mejor piloto, al ver el avión sacudiéndose por el aire que lo sacudía se sentía victorioso. Cuando empezó a llover y el avioncito se desplomó a una pileta que había donde los pájaros tomaban agua… "debí haber hecho un modelo híbrido por si había acuatizaje", pensó y se metió a ver la televisión.
Día veinticinco, febrero 09 del 2020.
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