Alguna vez en una clase de la universidad nos dijeron el origen de la frase "dorar la píldora", el cual viene de tiempos remotos en que las pastillas tenías un sabor feo y amargo (aún muchísimas) y, los boticarios para disminuir ese sabor tenían a bien rebozarlas en una sustancia azucarada dorada que cumplía con su labor (me imagino como una especie de caramelo).
Pues bien, algo así nació la expresión esa, de algo tan común y, es curioso cómo después de muchos años la farmacéutica ha ido renovándose: capa entérica, gel, efervescencia… y, nosotros seguimos cayendo ante una falsa sonrisa, antes palabras dulces y aduladoras, es increíble lo inteligentes que somos en tantos aspectos y lo ingenuos que seguimos siendo en otros, como dejarnos dorar la píldora, a sabiendas o no.
Día treinta, febrero 13 del 2020.
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