viernes, 7 de febrero de 2020

Puerta.

Dicen, que no es ladrón el que entra por la puerta, tal vez sea cierto. No podemos renegar con alguien más que con nosotros mismos por tender en charola de plata lo que poseemos a alguien que quizá no lo aprecie del todo, que lo tome y se lo lleve, sí, pero no para tratarlo bien o valorarlo, así pasa con lo que guardamos en nuestro interior. Nos hartamos de abrirnos y decidimos dar un portazo fuerte y firme, que de nada sirve porque sacamos copia de la llave que la abre o, la ponemos bajo el tapete o escondemos en una maceta pero, no tiene caso llamarle escondite a algo que se comparte con alguien que no es el dueño, el "escondrijo secreto" deja de serlo y abre paso a cualquier intruso (aunque no lo parezca), para darle la bienvenida y entrar cuando se le plazca. Y, tampoco hay que cerrarla con protecciones exageradas o vivir con la puerta entreabierta, colocarle una mirilla sería suficiente.

Día veinticuatro, febrero 07 del 2020.

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