Todo empieza con una semilla, como todo, unas más diminutas que otras y al final, si bien va, todo produce frutos, florea, con diferentes tiempos, a diferentes ritmos, en distintas temporadas… Nada da el mismo fruto si se es diferente, los olivos dan aceitunas; los cerezos, cerezas; los naranjos, naranjas y así… No puede un papayo pretender dar peras, debemos ser consientes que no podemos dar lo que no hemos sembrado, no puede florecer lo que no se riega constantemente, mucho menos dar frutos. Todos quisiéramos ser una suculenta fruta que agrade a todos pero, para gustos los colores y, también de ello hay que estar consientes, habrá a quienes le demos lo mismo, a quien ni siquiera soporte escuchar de nosotros y otros, a quienes fascinemos, no olvidemos regar diario nuestra plantita interior para compartir la fruta que hay en cada uno pero, también hay que cuidar de no ser fruto de tentación de otros plantíos.
Día veintiuno, febrero 04 del 2020.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario