No quedó ni una sola partícula, ¿estás segura?, eso le dijiste a él y te lo repetiste a ti misma camino al trabajo, frente al espejo todas las mañanas, en las noches apretando tu almohada.
Quemé lo nuestro, le dijiste, ya no queda vestigio alguno ni ceniza de lo que un día fuimos, si es que fuimos. El fuego quema, destroza y también purifica, las cenizas suelen atorarse en la garganta y dejar una leve sensación de asfixia. ¿Qué es lo que hay ahora, fuego, ceniza o nada?
Día once, enero 25 del 2020.
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