domingo, 26 de enero de 2020

Escritorio.

Hay un fiel testigo en casa, un acompañante y cómplice de tareas, trabajos y vida personal, me he recargado con fatiga y tristeza, he cabeceado en él, me he inspirado, he comido, dibujado, escrito, rayado, cortado, reído, llorado, el escritorio ha soportado no solo la computadora, impresora, y papeles, ha podido conmigo tendida en él intentando buscar respuestas a mil interrogantes, perplejo ante las dudas que a veces me invaden y escuchando en silencio mis pesares, en sus cajones he guardado documentos de mayor o menor importancia, tintas secas, desgastadas, nuevas e inservibles, he escrito a mano con diversos instrumentos, o directamente con el teclado, he almacenado en sus adentros cintas, clips, grapas y pegamentos, acudo a él cuando lo necesito porque sé que siempre encontraré un complemento perfecto a mis necesidades, un escritorio es como un amigo cercano dispuesto a sostener los pensamientos y acciones, es básico en un rincón de la casa y, tal vez nunca lo había pensado.

Día doce, enero 26 del 2020.

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