martes, 21 de enero de 2020

Ciudad.

El sol emerge refulgente apabullando las numerosas construcciones, asfaltos ceden el paso a sus rayos que abrazan de menor a mayor fuerza los vehículos que brotan de la nada y pululan de un lado a otro sin descanso, el astro rey va mirando cada rincón de ese espacio, emitiendo su calor y abrigando desde la edificación más pequeña hasta los cada vez más imponentes monstruos que se levantan ante la imperante necesidad de tener más espacio ahí dónde muchos habitan pero ya pocos caben. La tierra sigue girando, como lo hace día a día, el sol termina su jornada y trae puesta su cobija azulada donde a veces, se pueden ver más destellos radiantes, cada noche es distinta, en unas ocasiones el manto cambia la forma de la luna, algunas se ven nubes y otras es más oscura, los reflejos tintinean poco o mucho dependiendo de lo que abajo pase, los vehículos poco descansan, las luces artificiales hacen que uno olvide que arriba hay maravillosas poesías de luz propia, los sonidos se pierden entre los que se generan falsamente y se inhabilitan los oídos a la naturaleza, eso suele pasar, si se vive en ciudad.

Día siete, 21 de enero de 2020.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario