Me he bañado bien, eso creo, tomé un jabón neutro para que limpiara a profundidad, uno perfumado para aromatizar y uno en gel que usé con estropajo para exfoliar, quería oler a todo, después sequé mi cuerpo como frotando cada parte de mi piel, sin olvidar ninguna, mi rutina de belleza no aceptaba el secar "a toquecitos" para no maltratar la piel, aunque yo no quería hacerlo, tampoco quería maltratarla, por eso después de frotar mi cuerpo con la toalla, apliqué un bloqueador solar potente, inoloro porque la crema que puse enseguida tenía olor a vainilla y ya era un festival de aromas reverberando en mi epidermis, culminé con el perfume que tenía esa misma esencia para no descuadrar, pero no funcionó, no importa cuánto talle, raspe, perfume, cicatrice, exfolie, lave, y cubra, no funciona, nunca funciona, la huella de tus caricias aún habitan mi piel, aún siguen penetrando cada uno de sus poros, como tatuaje hecho con huellas dactilares invisible a los ojos.
Día uno, enero 15 del 2020.
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