Cuando inicié este desafío me recordó a mi clase de "introducción a los estudios literarios" en que la maestra Lupita, nos hizo escribir textos de una palabra elegida al azar.
Al ver la palabra del día pensé en la canción "verano naranja", la tarareo a veces y me pone contenta, la conocí mientras hacía mi servicio social en la radiodifusora del estado, esa canción siempre me da alegría, como recordar los tiempos en que colaboraba con los niñitos que grababan el programa, una vez, por casualidad, varias personas del equipo de trabajo y de los niños, coincidimos en ir vestidos de un mismo color, amarillo, nos pareció tan fantástico que lo impusimos a cada martes de grabación, y así siguieron el rojo, el azul, el verde, el café, el negro, morado, naranja…
Naranja, como el pastel que mi mamá nos prepara, a veces le añade nueces, a veces le agrego pasas, ese pan es una delicia, ¡quién iba a pensar que lo aprendió viendo a su tía prepararlo en un brasero!
Ese pan de naranja ha sido un delicioso legado, a mi hermano y a mí nos gusta hacerlo, mi cuñada nos pidió la receta y le ha quedado espectacular.
Cuando recién lo conocí, le hornee uno de cumpleaños, pero de chocolate, le encantó, y me agradeció la elección porque el chocolate le encanta, pero la naranja no. Una tarde especial que él vestía de ese color, me besó y, ahora ese color y sabor lo relaciono con él, y, también como la canción o, como cuando me encanta ver el cielo vestido de arrebol con sus rojizos, rosados y anaranjados hilos, me hacen sentir contenta, me hace sonreír, pero, eso es normal, o al menos eso dice la psicología el color.
P.d. perdón por Cantinflear como siempre.
Día cinco, 19 de enero del 2020.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario